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La Palma, a partir del año 2000 comenzó a sonar mucho en América. Y no gracias a una campaña de turismo de Canarias sino a la BBC (la cadena de televisión, no el tridente).

Y es que ese año, dos geólogos (Ward y Day) realizaron un estudio sobre la falla que se abrió en la Palma tras la erupción del Cumbre Vieja en 1949 y que hizo que la parte sur de la isla se hundiese cuatro metros en el Atlántico. Según este estudio, del que la BBC realizó un dramático documental, una gran erupción volcánica podría calentar el agua que se encuentra dentro del Cumbre Vieja haciendo que este colapse.

Estos dos geólogos defienden que existen datos de que la base del volcán se encuentra saturada de agua procedente del océano y las precipitaciones, ya que está formada por rocas muy porosas, que permiten el filtrado del agua. En caso de una gran erupción, estas bolsas de agua aumentarían el poder explosivo del magma, capaz de generar una fuerza suficiente para fracturar definitivamente la isla y derrumbar el bloque occidental hacia el océano. El desmoronamiento de estos miles de millones de toneladas de roca al mar generaría una serie de olas gigantescas de hasta 1 km de altitud y que viajarían a 800 km/h por todo el océano Atlántico, alcanzando en pocas horas las costas de Europa, África, Estados Unidos, Centroamérica y Suramérica y arrasándolo todo a su paso.

Esas son las malas noticias. Ahora vamos con las buenas:

La explosión por vapor de agua en el interior de un volcán o caldera es más bien un fenómeno raro. Lo que suele ocurrir es que se formen géiseres como los de Lanzarote.

Las probabilidades de que se produzca una gran erupción como la descrita por Ward y Day es ínfima debido a que, aunque resulte paradójico, La Palma es una isla extraordinariamente volcánica. Nos explicamos: al contar con centenares de cráteres de todos los tipos, no existe una cámara magmática común a todos estos cráteres. Es decir, la erupción de un volcán en La Palma no suele afectar a otros volcanes aunque se encuentren muy cerca. Por tanto, para que se dé la fuerza de expansión necesaria para fracturar la isla, tendrían que entrar en erupción simultáneamente un número considerable de volcanes. Algo realmente muy poco probable.

 

Fuente foto: M.A. Garrido.

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