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El mundo avanza de manera exponencial. Según algunos expertos, los cambios que hace relativamente poco tiempo tardaban diez años en producirse y asumirse por la sociedad hoy apenas necesitan tres. Y, con ello, los contrastes entre los diferentes tipos de generación son cada vez más evidentes.

Una generación que ‘nace sabiendo’ como la actual es una futura sociedad más rápida, más dinámica y más influenciada por las nuevas tecnologías a la hora de consumir y desarrollar su forma de pensar y entender el mundo. Pero esa generación ¿ha oído hablar de la era analógica? ¿conoce la historia de ese otro y reciente mundo?

Los niños de hoy nacen con una tablet en la mano, responden a cualquier actualización del whatsapp primero que nadie y utilizan los programas más punteros para conectarse a su mundo.

Y esa manera rápida de entender y pensar los nuevos tiempos ha hecho que no se paren en la historia más reciente.

En la mayoría de los casos consultados, los pequeños se enfrentan a palabras como walkman, discman, casete o vhs como a un gran misterio. No les suenan sus nombres y mucho menos saben para que se utilizaban.

Los llamados nativos digitales tienen un desconocimiento de la era analógica importante y, por ello, hemos querido hacer el siguiente experimento:

Reunimos a varias parejas de niños de diferentes edades y les fuimos descubriendo distintos objetos con el fin de conocer sus reacciones ante algo desconocido.

Cata (8 años) y Enzo (5 años) son hermanos. Ambos utilizan móvil y escuchan música en tablets y ordenador.

Les enseñamos un disquete y les preguntamos si sabían cómo se llamaba y para que servía. No dudaron en mirarse sorprendidos y contemplar con asombro aquel misterioso objeto. Enzo señaló que podría tratarse de “una tarjeta para pagar cuando no tienes dinero” y Cata se defendió diciendo que se trataba de una especie “de agenda para anotar cosas”.

Lo mismo hicimos con Andrea y Valentina, que con 6 años no tenían ni idea de para qué servía aquello que le habíamos enseñado.

Repetimos el ejercicio con Ariadna y Tao, de 8 y 9 años, respectivamente y, más allá de responder que creían que pertenecía a esta época, no supieron tampoco calcular con exactitud de qué objeto se trataba “pero parece de hace 1.000 años”.

Volvimos a experimentar. Esta vez con un walkman y una cinta de casete. La primera pareja respondió: “es un aparato para escuchar música”, sin embargo, no sabía ni su nombre, ni tampoco dieron con el mecanismo para su puesta en marcha. Los segundos participantes señalaron que aquel aparato les recordaba “a una tostadora” y los últimos en opinar explicaron con muy pocas palabras que “se trata de un disco antiguo”.

Imagínense sus respuestas cuándo pusimos ante ellos un máquina de escribir, un disco de vinilo o un vhs. Son los niños de la era digital.

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