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Cada cierto tiempo nacen seres humanos con unas cualidades físicas idóneas para un deporte en concreto. Francis Pérez Machín es un ejemplo de ello. Francis era para la lucha canaria lo que Michael Phelps para la natación o Usain Bolt para el atletismo.

Y si todavía no has caído en quién es por su nombre, cuando te digamos su nombre de luchador seguro que te sonará. Estamos hablando del más grande luchador que ha existido nunca: el Pollito de la Frontera.

Sus 150 kilos de peso y 1,96 metros de altura hicieron que, desde los 15 años comenzara a marcar las diferencias. Era capaz de levantar su peso corporal con los brazos (152 kilos) y el triple con sus piernas (456 kilos).

Pero, obviamente, no todo era físico. Su ingenio y fortaleza mental hacían de él el luchador total. Además, lejos de confiarlo todo a su poderío físico, entrenaba más de 7 horas al día durante 300 días al año.  

No es casualidad pues que su palmarés acabase siendo simplemente extraordinario: 14 Títulos de Liga de Primera Categoría, 7 Copas Presidente Gobierno de Canarias, 6 Títulos Campeonato Pesos (+110 k), 2 Títulos Torneo “Pacho Camurria” Juvenil,

6 Títulos Desafío Coronas. Títulos que ganó con 3 diferentes equipos: el Productos del Hierro, el Maspalomas y el San Miguel.

Durante trece temporadas fue un luchador casi invencible. Incluso en una final del Trofeo Pancho Camurria logró derribar a los doce luchadores de la Selección Insular de Gran Canaria. Durante toda la década de los 90 nadie pudo arrebatarle su puesto de número uno.

Aún así, sus luchadas contra adversarios como Melquiades, Catire IV o Valen Torres pasaron a formar parte de la historia de nuestro deporte autóctono.

En 2005, recibió la medalla de Oro de Canarias. Dos años más tarde, cuando vio que su cuerpo ya no respondía como antes, decidió retirarse.

Pero el Pollito de la Frontera no solo era bueno en la lucha canaria. También era bueno en otro tipo de luchas como el Judo. Tanto que estuvo cerca de ir a las Olimpiadas de Atlanta 96. Pero para ello le pedían entrenar durante 4 años en un centro de alto rendimiento de Cataluña. Demasiado tiempo para Francis sin ver su querido El Hierro. Así que dijo que no.

Y no solo eso, también probó suerte en el Ssirum coreano. De hecho, en el Primer Desafío Internacional Coronas, disputado en el año 2000, ganó el encuentro 3-1. Lo que le valió recibir el ofrecimiento millonario del presidente de la federación coreana de esa modalidad deportiva: Francis volvió a decir que no. Y volvió a preferir seguir en El Hierro.

En la actualidad vive en El Hierro, su isla natal, donde entrena a futuras generaciones de luchadores y quién sabe si algún día a su futuro sustituto.

 

Fuente foto: Julio Delgado

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